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ANTAGONISMO ENTRE LOS SEXOS = ARMA DE LAS DICTADURAS

Para este aniversario del 8 de marzo, proponemos a todos unas sencillas consideraciones que llevan a la conclusión de lo importante y urgente que es restablecer una verdadera amistad entre los sexos.
Y, para hacerlo, es importante extender lo más posible una red de contactos femeninos: para las mujeres y para toda la humanidad.

1. Cómo las mujeres son utilizadas contra el bien común y por qué
Si deseamos que la humanidad progrese verdaderamente, debemos reconocer que las mujeres han sido utilizadas desde siempre como arma masiva contra el bien de todos. Es un hecho evidente, pero sistemáticamente descuidado incluso por los más sinceros "amigos de las mujeres" (excluido Engels) y por las mismas mujeres. Es más, muchos lo ven como un argumento extraño.

¿Pero por qué?
Hay un profundísimo distanciamiento, en gran parte inconsciente, pero que obedece a las exigencias de quienes tienen excelentes motivos para no querer que se hable de ello.
Pero es algo que debemos dejar de evitar, puesto que tiene una relación directa con el proyecto de un verdadero rescate de las mujeres y del planeta. Algo sobre lo que reflexionar sin prejuicios y con honestidad, a partir del mundo que nos rodea.

En todas partes, el llamado "bien común" es la promesa de la política y el compromiso asumido por todos los gobiernos. Entonces, ¿cómo es que esta promesa es (casi) invariablemente traicionada?
¿Por qué el bien de los pueblos y la misma salud del planeta son valores universalmente pisoteados?

Porque todo esto no (solo) es el fruto de incapacidades o errores. Por el contrario, se debe a estrategias económicas y de poder precisas que:
1. por un lado, privatizan (en favor de unos pocos) los privilegios y beneficios;
2. por otro, socializan las pérdidas y las catástrofes (en detrimento de todos).
No es necesario recurrir a teorías de la conspiración: el mecanismo del beneficio privado en detrimento de la comunidad ha afectado al mundo desde siempre. Junto a la injusticia social que se fundamenta en oligarquías, sistemas perversos, negocios sucios, poderes mafiosos, información no verdadera, propagandas y dictaduras.

Contemplemos el mundo de hoy: como sabemos, los grandes lobbies de poder (político y económico) están divididos por fuertes rivalidades. Pero, mirando las cosas desde arriba, se puede ver que, más allá de cualquier diferencia, una colaboración transversal une siempre a los grandes rivales en treguas y acuerdos de interés recíproco.
Rivalidades > Las rivalidades entre estos grupos transversales se materializan en relaciones tensas o conflictos abiertos (entre gobiernos, figuras políticas, emporios comerciales y económicos, etc.); además, en las contraposiciones entre ideologías o religiones, y en auténticas guerras.
Treguas > Las treguas se materializan a nivel de la actividad empresarial, lo que, precisamente mediante catástrofes, epidemias, abusos, tráficos ilegales, saqueos y guerras, lleva al reparto de gigantescos beneficios. El éxito de estos pactos, contra los intereses de los pueblos, está cimentado en una transversalidad capaz de poner siempre en primer plano el beneficio con la corrupción que lo sostiene.

En este contexto, el "bien de la comunidad" es una trampa peligrosa.
Porque es sinónimo de transparencia, participación social, democracia, igualdad. Por tanto, es diametralmente opuesto a este sistema consolidado y al éxito de sus negocios.

Y el principal instrumento que sostiene todo esto es, en todas partes y desde siempre, el antagonismo entre los sexos.

En efecto, sabemos bien que:
> en el plano cultural, el antagonismo entre hombre y mujer ha estado presente en casi todas las sociedades desde que podemos recordar, eternamente alimentado por la misoginia.
«Los dioses la hicieron una a partir de la tierra, y se la dieron al hombre: es menor de edad y no tiene idea del bien ni del mal. Sabe hacer una cosa: Ccmer. Y eso es todo. Si Dios manda un invierno terrible, tiembla de frío, pero no arrima el taburete al fuego. El mayor mal que Dios hizo es este: las mujeres. Parece que valen para todo, pero para quien las posee son una desgracia» (Simonides, siglo IV A.C.).

> la misoginia es alimentada por creencias heredadas, pero también por una auténtica instigación oculta y constante a ultrajar lo femenino, a despreciarlo de forma más o menos disimulada, o bien a temer y desconfiar de las mujeres. Esto, a su vez, crea el rencor de las mujeres contra lo "masculino";

> después, en el plano práctico, el conflicto entre los sexos es sostenido eficazmente por tres fenómenos sociales extremadamente difundidos:
1. la negación de los derechos femeninos
2. la exclusión de las mujeres de los puestos de toma de decisiones
3. la violencia de género en sus infinitas formas.
Estos fenómenos perduran bajo varias formas incluso en lugares donde son ilegales y culturalmente rechazados. Y todavía son impuestos por ley o por cultura en gran parte del planeta. ¿Pero por qué?

Todo esto no es casual.
No es inevitable.
No es una disposición innata del alma humana.

El sexismo (con la violencia sexista que deriva de él) no es un hecho privado ni mucho menos instintivo.
Por el contrario, es una distorsión cuidadosamente fomentada en tanto en cuanto es, desde siempre, el arma más potente que existe contra la democracia.

Se dice que la desigualdad sexual viene de las "religiones", pero NO es verdad: son los líderes religiosos, en su papel de GOBERNANTES, los que desde la antigüedad manipulan todos los mensajes religiosos contra las mujeres. Porque esto es conveniente para el poder.

El instrumento con el que los gobiernos mantienen a raya a la mitad masculina de los pueblos es, en efecto, la supremacía sexual que las sociedades patriarcales ofrecen al hombre. A la mitad masculina de la población se le ha arrojado desde siempre una contrapartida: nosotras, las mujeres.
«Poseemos a las cortesanas para el placer, a las esclavas para las preocupaciones cotidianas, a las mujeres para darnos hijos legítimos y ser las guardianas fieles de nuestras casas». (Pseudodemostenes, siglo IV A.C.)

¿Qué es, por tanto, en toda la historia conocida de la humanidad el género femenino? Una subhumanidad que el hombre es invitado a dominar, en los niveles más diversos, para no ser eficaz como opositor. Dueño en la propia casa, esclavo en la comunidad.

Pero qué tentación tan irresistible... Si cualquier hombre, incluso el más miserable, puede ser el rey en su casa... si obtiene este reino privado, ¿qué le importa la democracia? ¿Qué le importa hacia dónde vaya el mundo, en qué abismos se esté precipitando?

No nos dejemos distraer por las conquistas femeninas que solo en las últimas décadas han corroído en muchos países este modelo milenario, llevando a una reciente igualdad jurídica.
No infravaloremos el poder de este esquema mental fomentado de mil maneras y profundamente enraizado también a nivel inconsciente.

Prestemos atención a la visión de conjunto manteniendo la atención en este punto: porque cualquier esfuerzo, cualquier progreso, fuera de este cuadro más amplio, será siempre frenado, sujeto a una grave dispersión y fatalmente destinado a retroceder.

2. La igualdad de género es un interés primario también para los hombres
Solo la comprensión del auténtico significado de la relación entre los sexos deja claro que las mujeres han sido utilizadas desde siempre para consolidar el poder de unos pocos contra el bien de todos.

Aceptando este aspecto, se entiende que solo una auténtica igualdad puede desarmar al autoritarismo y las dictaduras, garantizando también a los hombres mejores perspectivas y una vida mejor. Pero es importante para todos, los hombres y las mujeres, comprender que el progreso de la condición de las mujeres, la amistad y el respeto entre los sexos y la eliminación de cualquier discriminación sexual son condiciones obligadas para la liberación de todos.

Por parte de los hombres y las mujeres, la transversalidad significa comprender todo lo anterior y unirse a un proyecto:
1. contra cualquier tipo de sexismo
2. a favor de la revalorización de las mujeres y de sus derechos
siendo conscientes de que, sí, se hace por las mujeres, pero se hace también por el bien de todos.

3. La construcción del cerebro colectivo mediante Internet
Hoy en día, mediante Internet, la humanidad está creando un auténtico cerebro colectivo que no existía hasta ahora. Pero ¿qué queremos decir cuando decimos "cerebro colectivo"?

Cualquier cerebro humano realiza progresos:
1. aplicándose en la introspección de sí mismo y en la observación del mundo exterior,
2. desarrollando relaciones y viviendo experiencias,
3. estudiando, asimilando competencias, elaborando una visión del mundo,
4. ejercitando su memoria,
5. analizando problemas y buscando soluciones en cualquier ámbito.

La activación de estas funciones activa las conexiones neuronales que permiten actuar mediante el pensamiento y el movimiento. Después, la expansión exponencial de estas conexiones y de su red expresa y aumenta la eficiencia de cualquier cerebro. Cuanto más en relación con los demás y con el mundo se desarrollen estas actividades, más allá se activarán también las neuronas espejo que dan origen a la empatía: es decir, las neuronas que proporcionan la capacidad de ser solidarios y buscar soluciones para el bien común.

A nivel global, no es diferente: hoy sabemos que toda la humanidad es un solo organismo dotado de un inconsciente colectivo. Una entidad que debería tomar conciencia de su unidad y comportarse como tal. Pero además, gracias a Internet, hoy la humanidad cuenta con un auténtico cerebro global, artificial, que está formándose y creciendo rápidamente.

A este cerebro artificial se le aplica el mismo proceso descrito para el cerebro humano.

En este cerebro colectivo, cada uno de nosotros es una neurona que puede permanecer activa o pasiva. Teniendo en cuenta todo esto, está claro que el carácter que adoptará este organismo de pensamiento depende de la contribución de cada uno de nosotros.

Por tanto, de cada uno de nosotros depende la dirección que tomará nuestro planeta.

4. Desarrollar de forma consciente el cerebro colectivo de las mujeres
Al igual que la humanidad es una especie de "organismo en sí mismo" en su totalidad, también lo es cada gran categoría humana que, interactuando en Internet, crea su propio cerebro colectivo que, en el cerebro más amplio de toda la humanidad, influye en el desarrollo del conjunto.

Nosotras pensamos que es de vital importancia que el género femenino dé su contribución más intensa a este proceso. Por ello, consideramos necesario extender una red de contactos femeninos; crear en todas partes redes que tiendan cada vez más hacia una "red de redes" común y pueda conectar cada vez más a todas las mujeres y hacer más eficaces los esfuerzos de cada una de ellas.

Una red, por supuesto, horizontal; ¿desde cuándo las redes tienen forma de pirámide? Un simple recipiente atravesado por mil caminos, los hilos de una red lo más elástica, flexible, undívaga y creativa posible: como lo es cualquier forma de pensamiento.

Un cerebro pensante en el que cada una de nosotras es una preciosa neurona.
Pero en el que participan también todos los hombres decididos a reequilibrar las relaciones entre los sexos.

5. Unión, transversalidad, bien común
Nuestra alianza es, obviamente, una alianza de género que rechaza el machismo. Esto no quiere decir que nos opongamos al género masculino. Una alianza de este tipo apela a los recursos del género femenino para que proporcione su aporte de cambio en la evolución positiva de la humanidad en su conjunto.

El cambio que queremos debe atañernos a nosotras, las mujeres. Debe mejorar nuestra condición en el mundo y la relación misma que cada una de nosotras tiene con su naturaleza femenina y, por tanto, también con el otro sexo. Sin embargo, estamos absolutamente convencidas de que este progreso implicará de forma directa e inmediata una mejora para el mundo y para toda la humanidad.

Por ello, consideramos urgente aclarar que los derechos de las mujeres están en la base de:
>  la DEMOCRACIA, contra las dictaduras,
>  la PAZ contra las guerras,
>  la SOSTENIBILIDAD contra la destrucción medioambiental.

Para obtener estos objetivos, consideramos crucial el tema de la transversalidad como riqueza, y también el de la ética, que ha de estar en el centro de nuestras acciones.

Nosotros somos el 99%. Y nuestro éxito solo puede estar fundamentado en una transversalidad de género e internacionalista, capaz de poner siempre en primer plano los derechos de las mujeres, como derechos humanos y como parte del interés común, en un cuadro más amplio de respeto por el planeta.

Pero, para que esto pueda producirse, es necesario superar la mentalidad de las etiquetas, el recurso prehistórico a categorías vacías, el abuso acrítico de términos como "derecha" e "izquierda", así como las insensatas contraposiciones entre religiones. Conceptos que hoy en día son trampas: bloqueos mentales.

Basta: hacen falta nuevas referencias e instrumentos.
No pensamos que vayan a desaparecer las divisiones. Pero estamos resueltas a buscar fronteras diferentes, mucho más ricas que los esquemas e ideologías ya corroídos. Cualquier cosa que ponga de relieve la noción de que:
> la humanidad es un solo organismo
> todas las soluciones específicas han de ser estudiadas en el contexto más amplio del bien ambiental y el bien de todos.

Buscamos unidad: contra cualquier tipo de sexismo Contra cualquier tipo de integralismo.
Contra el autoritarismo y la misoginia: dos cosas que -recordemos- van siempre juntas.
Y, si no es ahora, ¿cuándo?

A todas las mujeres del mundo y a los hombres, para una reflexión común,
de parte de un grupo de mujeres italianas, 8 de marzo del 2012


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